El oro de los sueños

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FICHA BIBLIOGRÁFICA:

Título: El oro de los sueños
Autor: José María Merino
Editorial: Alfaguara
Lugar y fecha de edición: Madrid, 2003 45ª edición
Colección: Serie Roja
Páginas:
ISBN:

Se trata del primer volumen de una trilogía, Las crónicas mestizas. A esta novela siguen La tierra del tiempo perdido y Las lágrimas del sol. Las tres se fueron escribiendo a lo largo de los años ochenta y en 1992 se imprimieron juntas bajo el título general.

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Sinopsis:

A los quince años de edad, Miguel, hijo de padre español y de madre india, parte con su padrino, don Santiago, para la conquista del reino de la gran Yupaha. Planean dar fin a los crueles sacrificios y darles a conocer la palabra de Dios, pero también pretendían encontrar mucho oro. Eso no ocurre, pero son muchas las batallas y revelaciones.

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Un gran trabajo de documentación:

Es importante destacar el trabajo de documentación previo que supone la creación de una novela histórica de estas características cuyos resultados podemos apreciar en la recreación de ambientes, social, cultural e histórico, presentes a lo largo de toda la novela.

Esta sociedad de mitad del siglo XVI está fielmente reflejada en la novela:

  • Los mestizos: Miguel, el protagonista, aparece como una muestra de la simbiosis de ambas culturas, la hispana y la india, y del enriquecimiento que supone este fenómeno. Sin embargo, hemos de señalar algunos contrastes que nos llaman la atención. Como heredero de una tradición que le viene de su padre, pasa a formar parte de una expedición de conquista en la tierra de su madre. Sin embargo, nunca renuncia a su cultura anterior como lo demuestra el regreso a su casa, llevándose con él, como un miembro más de su familia a Lucía, india que estaba al servi¬cio de la prometida del Adelantado, doña Ana. Por el contrario, Ginés, representa el conflicto entre las dos culturas. Continuamente fluctúa entre ambas sin saber a ciencia cierta a cual pertenece.
  • La nobleza: Está representada por el Adelantado, don Pedro de Rueda y su prometida doña Ana de Varela. El Adelantado era el segundón de una familia ilustre. Había vendido todas sus tierras y bienes para costear la empresa en la que pensaba alcanzar gloria y riquezas. Por su parte, doña Ana, la prometida del Adelantado, bastarda de la familia real, se nos presenta a la vez como una persona delicada, de buen corazón, pero también de mucho valor y coraje, que manifiesta tanto en el combate como al sustituir a su prometido en la dirección de la empresa de conquista.
  • Los conquistadores: Todos los que forman parte de la expedición pueden englobarse dentro de esta categoría. Lo más destacable es el contraste entre la ilusión y esperanza con que emprenden la aventura y el fracaso de la misma. El Adelantado presenta el reino de Yupaha como la tierra prometida en la que los sueños se hacen realidad: oro abundante, facilidad en el desplazamiento y en el trato con los indígenas. Pero la realidad es bien distinta: el viaje resulta penoso debido a los problemas derivados de la falta de vías de comunicación, de medios de locomoción y a fenómenos naturales; el trato con los indios resulta problemático, pasando de conquistadores a fugitivos; finalmente, las riquezas soñadas no existen. La empresa que comienza con grandes promesas quiméricas se convierte en una lucha por la supervivencia donde se ponen de manifiesto algunas actitudes positivas humanas: valor, fidelidad, amistad, honor. Pero también algunos vicios: traición, codicia, engaño.
  • La Iglesia: La concepción religiosa de la conquista aparece bajo dos puntos de vista, representada por dos personajes muy diferentes:
    • Fray Bernardino, tutor de Miguel, le dice:  “- Ya basta de combatir. Es menester colonizar. La pacífica tarea del labrador debe sustituir el alboroto del soldado.”
    • Fray Bavón, conquistador compañero del padre de Miguel, metido a fraile, defiende de esta forma la utilización de perros amaestrados contra los indios: “- Todo es lícito para alcanzar la paz… Pues sólo mediante la conquista se abren vías para evangelizar a estos pobres y sacarles de su culto infernal. Es la voluntad de Dios. Un mandato que proviene de la misma autoridad divina.”
  • La clase baja: Está representada por los sirvientes, pero, sobre todo, por Juan, encarnación del pícaro, típico personaje de la sociedad del momento, presente en la literatura, que dará origen a todo un género literario. Como encarnación del pícaro, Juan, entra en contacto con Miguel a causa del robo de un pollo, obligado por la necesidad de mitigar el hambre. La historia que cuenta sobre su vida es falsa. Lo que pretende es sobrevivir en un ambiente particularmente difícil. Tras pasar a formar parte de la expedición se comporta honradamente, convirtiéndose en el mejor amigo de Miguel. La camaradería y el respeto mutuo se ponen de relieve al descubrir que se trata de una muchacha.
  • Los indios: Más que una caracterización a través de un personaje, lo que encontramos en la novela es una serie de descripciones sobre vestuario, alimentación, religión, vida social y familiar, etc. En cuanto a distinción social, sólo se refleja en los caciques, como reyes a los que la tribu obedece ciegamente. Resulta curioso -otro contraste más- que el padre de Miguel, desaparecido durante una expedición anterior y al que se da por muerto, aparezca convertido en cacique de una tribu. No encuentra la fortuna como español, sino como indio.

http://web.educastur.princast.es/ies/batan/iespage/index.php/revista-digital/item/121-el-oro-de-los-sue%C3%B1os-cr%C3%B3nicas-mestizas

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